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Estos son los 6 mejores ejercicios para mejorar la circulación sanguínea de tus piernas

Para quienes aún no lo saben, lo primero que deben de saber es que la circulación de las piernas puede verse afectada por varios factores. Y, a su vez, la molestia se manifiesta a través de diversos síntomas que, de una forma u otra, disminuyen la calidad de vida de la persona.

Aunque los trastornos circulatorios pueden presentarse en personas de diversos rangos de edad, por lo general, el mayor número de casos suele tener de 40 años en adelante. Destacan como factor determinante los hábitos de vida y, sobre todo, la realización de ejercicio de forma regular.

Y es que, precisamente la actividad física es una medida clave a la hora de cuidar la circulación de las piernas y del resto del cuerpo. Por ello, es conveniente que se realice, cada día, al menos, 30 minutos de actividad física.

Afortunadamente, existen rutinas para todos los gustos y necesidades. A continuación, te comentaremos algunas formas de ejercitarse, sanas y sumamente fáciles de llevar a la práctica.

1.- Emulación de bicicleta

 

Una de las mejores actividades para promover la buena circulación de la sangre en las piernas es la emulación de bicicleta, tumbados en el suelo.

Este movimiento implica elevar y mover las piernas al mismo tiempo, lo quefavorece el retorno de la sangre hacia el corazón.

¿Cómo hacerlo?

Tumbado en el suelo o en una colchoneta, asegúrate de poner la espalda contra el suelo y las manos detrás de la nuca.

Eleva las piernas y simula pedalear durante uno o varios minutos.

Realiza este ejercicio todos los días.

2.- Elevar y flexionar

Los ejercicios de elevación y flexión favorecen la circulación de las piernas puesto que estimulan el flujo. Resultan ideales tanto para prevenir como para combatir trastornos circulatorios, como las varices.

¿Cómo hacerlo?

Tumbado en el suelo boca arriba, alza las piernas hacia el techo y extiéndelas tanto como puedas.

A continuación, flexiona las rodillas y vuelve a estirar hasta completar 20 repeticiones con movimientos alternos. Las flexiones de rodillas son un movimiento complementario que ayuda a obtener mejores resultados.

3.- Separación de piernas

Este simple movimiento facilita el retorno de la sangre, desde las piernas al resto del cuerpo, y evita la formación de venas varices y arañas.

Consiste en separar y juntar las piernas, en repetidas ocasiones, tratando de mantener un equilibrio para que no caigan hacia el suelo.

¿Cómo hacerlo?

Tumbado en el suelo mirando hacia el techo, levanta las piernas estiradas, sepáralas y vuélvelas a juntar.

Realiza dos o tres series de 15 repeticiones cada una.

4.- Giros de las piernas

Los giros de las piernas son un movimiento relajante que ayuda a impulsar la circulación después de un día intenso de actividades.

Al principio puede parecer un poco pesado por el número de repeticiones, pero se puede realizar de forma gradual hasta lograr la cantidad de giros recomendados.

¿Cómo hacerlo?

Acostado en una alfombra, levanta una de las piernas bien estirada yhaz giros en el sentido de las agujas del reloj.

Baja con cuidado la pierna ejercitada hacia el suelo y levanta la otra para hacer la misma actividad.

Haz entre 15 y 20 giros con cada pierna, e intenta completar tres series.

5.- Flexiones de los pies

Las flexiones, en todas sus formas, siempre serán un gran ejercicio para mejorar la circulación y fortalecer los músculos. En este caso se trata de un tipo de flexión bastante simple, donde el movimiento se realiza solo con los pies.

¿Cómo hacerlo?

Sentado en una silla, con los talones apoyados en el suelo, levanta las puntas de los pies y mantenlas unos segundos.

Luego, bájalas y levanta los talones de manera alterna.

Completa 20 repeticiones con cada uno.

6.- Caminar

Para cuidar la buena la circulación de las piernas no hay mejor ejercicio (ni más simple) que caminar unos 30-40 minutos, a diario. Los grupos de músculos que se ejercitan con esta acción ayudan a promover el flujo sanguíneo y, también, fortalecer los vasos.

¿Cómo hacerlo?

Dedícale 10 minutos todos los días a una caminata, a paso lento.

Una vez finalizados los primeros 10 minutos, trata de ir a un paso rápido y mantenlo durante 30 minutos seguidos.

Si necesitas detenerte para descansar, trata de no permanecer totalmente inmóvil para que, al retomar la actividad, no sientas molestias.

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